lunes, 13 de julio de 2009

Irlanda - días 11 al 14 - El tiempo vuela















Y, casi sin darme cuenta, estoy en el ecuador de mi estancia aquí.

El jueves fue un día bastante tranquilo. Por la tarde, después de las actividades, fui a Aldi, el único supermercado que me quedaba por conocer y compré, atención, una camisa. Me pareció raro que vendieran camisas allí, pero la que compré es muy chula, de esas que no hay que planchar (eso siempre gana muchos puntos para mí a la hora de decidirme por comprar una camisa) y por 4,99 euros. La estrené ese mismo día a las 8, que es cuando empezaba la discoteca, que duró hasta las 10:30. Allí hablé un poco más con los guías franceses y quedé con ellos y con los dos estudiantes mayores y la guía para tomar una cerveza al día siguiente. Ya era hora de probar una Guiness.

El viernes es cuando comenzaron mis excursiones al revés, es decir, hice las mismas de la semana anterior pero en el sentido inverso. Con el grupo de Carnew me fui a Wexford, pero esta vez cambiamos algunas cosas. En vez de ver un museo aburrido sobre la revolución decidimos ir a ver el castillo de Ferns que ellos no lo tenían en el programa y es más interesante. Después fuimos al museo sobre los poblados de la antigüedad, pero Ann y yo nos quedamos desayunando mientras ellos lo veían y, pobrecillos, pues empezó a llover de lo lindo y, mientras ellos se calaban, nosotros desayunando plácidamente en la cafetería del lugar. Cuando terminaron fuimos a la ciudad de Wexford y nos metimos en una tienda de ropa, Penneys, en la que me he gastado una burrada en regalos. Así que, chicos, contad con vuestro regalo que ya lo he metido en la maleta. A los estudiantes les he metido un poco de bronca porque han desarrollado una actitud de aburrirse con todo, así que les he dicho que disfruten de la estancia y que no se quejen de todo porque, si no, no me voy a esforzar para que hagan cosas divertidas y se van a aburrir más. Parece que me están haciendo caso porque en los días posteriores me han dicho que se han divertido mucho.
Esa noche fui a una taberna a tomar una Guiness y lo pasamos muy bien. Tanto que decidimos repetir al día siguiente.

El sábado volví a Glendalough con mi grupo de Gorey y volví a ver los restos de esa civilización de hace cientos de años que me fascina. El día se volvió cada vez peor y por la tarde la lluvia y el viento fueron los protagonistas. Fue el peor día, en cuanto al clima, que podíamos haber elegido para quedar, pero siendo que el domingo no hay que madrugar era lo mejor quedar entonces. Esta vez Sinéad no podía venir y fuimos Nico (uno de mis estudiantes), Adrián (alias Stifler), Matteu (el líder francés), Carol (la líder francesa) y yo. Lo pasamos muy bien, aunque Carol es un poco rancia, la verdad, pero Matteu es super majo y se ha integrado muy bien con nosotros. Los franceses se fueron antes y nos quedamos los españoles. Fue un tiempo para hablar de todo y poner un poco de acento español a la taberna. Estos chicos me caen muy bien y una de las entradas va a ser para hablar de ellos.

El domingo dormí hasta las 10:30, lo cual ha sido mi record hasta ahora; ya que me levanto todos los días a las 8 como todo un campeón. Con calma desayuné, me corté el pelo con cuidado de no hacerme trasquilones con las tijeras (ya que no he traído la máquina) y con cuidado de no dejarlo todo hecho una mierda; me duché y salí destino a Courtown, que tenían una especie de carrera de barcas hechas por los concursantes. Fui a la tienda donde venden los billetes del autobús y descubrí que sólo tienen dos autobuses que van allí y sólo por la mañana ¡¡¡Vaya mierda de conexiones que hay aquí con los pueblos de los alrededores!!! Si sólo hay 5 kms. de distancia. Hubiera ido andando, pero con la lluvia no me apetecía; así que llamé a Sinéad y había sitio para mí en el coche. Lo que no sabía yo es que ella vive a apenas un km. de Courtown y tuvo que dar media vuelta para venir a buscarme. ¡¡Qué majas ella y su madre, Ann!! Hicieron el esfuerzo por mí. Allí me encontré con Nico, Adrián y los líderes franceses. Luego una de mis estudiantes vino a saludarme. Vimos la carrera que, por cierto, ¡¡Vaya decepción!! No duró ni un cuarto de hora y qué poco originales. La única que se diferenciaba un poco era una en plan coche de los Picapiedras muy cómica y que encima llegó la última, jajaja. Al volver me compré comida asiática para cenar y mmmmmmm ¡¡Qué cojonuda!! Al poco de llegar y cenar vino Ana María, la líder de otro grupo de españoles que acaban de llegar. Apenas lleva una hora aquí y le he puesto al día un poco de las cosas más importantes. Parece maja y es guapilla. Ahora, mientras ella cena, me encuentro aquí actualizando estos 4 días y mañana, cuando llegue al colegio, lo publicaré porque, como sabéis, en la casa donde estoy no hay internet, ni nada que se le parezca.

1 comentario:

issamot dijo...

me gusta mucho la tercera foto