A las 8:30 de la mañana me levanto como todo un campeón después de apenas haber dormido. Carmel Doyle, la señora de la casa donde me quedo me recibe con un desayuno que ni el rey. Ante tanta comida (y con mi meta de adelgazar 10 kilos durante mi estancia) me lo pienso dos veces antes de meterle mano a ese manjar de tostadas recién hechas, el zumo, el café, los cereales,... pero cuando veo la bolsita de mi comida, consistente en un mini sandwich, una manzana y una chocolatina, me doy cuenta de que aquí la gente come al revés; es decir, el desayuno es la gran comida y la comida es como un desayuno. Así que no me corto en desayunar, pero nada de cereales que sigue siendo primera hora de la mañana y no está el estómago para celebraciones.
Me doy una ducha en ese baño al que no le falta de nada y, que si lo llego a saber, me dejo el neceser en casa. Curiosamente los grifos en Irlanda se dividen en agua caliente y agua fría. No hay un grifo que dé los dos, sino que hay que usar ambos grifos porque con uno te quemas y con el otro te congelas. Menos mal que Carmel está en todo y ha puesto un dispositivo en la ducha que une ambos grifos para evitar que ducharse se convierta en una prueba de humor amarillo.
Me vienen a buscar una chica muy maja y un señor para llevarme a la escuela donde me encontraré con 5 de mis 10 estudiantes y es que, claro, ayer era muy tarde y si tuviera que ir yo sólo a lo mejor me confundo y me vuelvo a Santander andando; pues ni idea de dónde está nada.
Allí me los encuentro, un poco cabreados conmigo porque les he dicho que tenían clase a las 9:30 y allí no estaba ni el tato y son casi las 10. ¿Qué había pasado? Pues que, como era muy tarde y sólo había que hacer unos tests para comprobar su nivel de inglés, la señora que me había llevado a la casa donde me quedo había retrasado la hora de entrada hasta las 10,... pero me lo dijo cuando yo llegaba a casa y los estudiantes ya estaban todos en la suya,... total, que la culpa era suya y se les pasa el cabreo. A partir de entonces las clases sí serán a las 9:30 todos los días.
Mientras ellos están en clase yo me voy a dar una vuelta por la ciudad que viene a ser como Sarón, pero más bonita. En una hora ya me la he recorrido entera. Llego a la clase y como con ellos. Ninguno queremos las chocolatinas y yo les sugiero que las vayan guardando en el armario y el último día las vendan de contrabando o algo, pues yo las voy a acumular también.
Después de comer tenemos orientación que consiste en enseñarnos todo lo que yo ya había visto y ponerle nombre. Mientras la guía lo explica yo voy dando los detalles con los que me había quedado en mi paseo, es decir, lo importante, jajaja. Les digo que no hay pasos de cebra, lo cual es una mierda, y que pueden ser atropellados en cualquier momento, así que mucho cuidadín con cruzar porque, además, los coches van en el sentido contrario a España. También, ante la insistencia de las chicas por las tiendas de ropa, les digo que son muy bonitas por afuera, pero que la ropa es muy hortera y cara. En cuanto pasamos por un par de tiendas de moda me dan toda la razón. Terminamos nuestra visita en unos grandes almacenes que son bastante grandes para lo pequeña que es la ciudad (7.000 habitantes) y allí me dejo llevar por la tentación y compro dos bolsas gigantes de patatas que, a su vez, contienen 12 y 20 bolsas pequeñas respectivamente. Vale, se supone que quiero adelgazar, pero me convenzo de que me tienen que durar todo el mes que me quede aquí y así la conciencia se me queda tranquila.
Cuando volvemos al colegio pregunto por la conexión a internet y, ante mi pregunta por wifi, me pone cara rara la señora que está en información. Justo la misma cara que había puesto la señora de la casa donde me quedo esa misma mañana. ¿Tan extraña es la pregunta?...pues sí, ya que resulta que yo lo estaba pronunciando en español (en inglés se pronuncia "wai fai") y, curiosamente, lo que yo les había preguntado, sin darme cuenta, era si se tiran pedos sin olor, JUAS.
Cosas del idioma. Sí hay wifi, así que al día siguiente traeré mi portatil. En la casa donde vivo no hay nada, así que tendré que conectarme por las mañanas.
Más tarde vuelvo a casa, ceno a las 6, a lo que tendré que acostumbrarme, y cojo mi cámara de fotos para volver a la ciudad por tercera vez y tomar fotos de todo lo que me parezca interesante. ¿Qué me llama la atención? Pues, por ejemplo, que muchos cubos de la basura son violetas y que la fecha de revisión de la ITV viene gigante, con el día exacto; así que algunos que hacen colección de las revisiones lo iban a tener jodido por aquí (¿Verdad, Pablo?) Jajaja.
Aunque he hecho un montón de cosas llego a casa a las 8, veo una película y a dormir, que tengo muchísimo sueño.
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